
Si hay algo muy sencillo de hacer es cold-cream. Las recetas son muchas, con toda clase de variantes. Esta de hoy es muy simple y es de las que más me gustan. Veréis que además es especialmente barata, dato para nada menor. Los ingredientes se consiguen en droguerías, en casa y en el jardín.
Solamente usaremos aceite de oliva, agua destilada, cera refinada y unas cuantas rosas.
En un recipiente adecuado para ser calentado colocamos 4 cucharadas de aceite de oliva que debemos calentar a fuego suave. Una vez que está caliente colocamos pétalos de rosas frescas, en mucha cantidad. Se retira del fuego, y se deja así por dos días.
Colamos y reservamos. A baño María calentamos dos cucharadas de cera refinada. Cuando está disuelta, retiramos del fuego y agregamos el aceite de oliva que ya hemos perfumado con las rosas. Mezclamos muy bien.
Solo nos resta darle la consistencia adecuada agregando lentamente agua destilada. Es importante hacerlo de a poco para no pasarnos en la cantidad.
Ya podemos envasar y usar.
Imagen: bottlediggers













