
Preparar el suelo previo a colocar baldosas o baldosines es una tarea imprescindible. Lo haremos mejor y con mayor facilidad si empleamos las herramientas y materiales adecuados.
Cemento: material en polvo, básico para este tipo de trabajos. Se emplea para recubrir el suelo.
Llana grande: herramienta compuesta de una plancha metálica y un mango, sirve para alisar el mortero mientras se encuentra fresco.
Tamiz: cedazo muy tupido que se emplea para conseguir arena de grano uniforme que permite acabados más homogéneos.
Pala: herramienta para mezclar el mortero manualmente, se utiliza cuando se trata de cantidades muy grandes.
Maceta de albañil: es una especie de martillo grande y fuerte, usándola con distintos escoplos y cortafríos sirve para romper materiales duros.
Regla de madera o listón: se emplea para que el mortero quede perfectamente horizontal.
Llana mediana: sirve para alisar el mortero en superficies no muy extensas.
Llana pequeña: tiene un lado en punta para poder rematar las esquinas.
Nivel de agua: es una manguera corta con tubos transparentes en sus extremos para comprobar si el suelo está correctamente nivelado, o averiguar cuál es el desnivel existente entre dos puntos.
Cincel: barra de hierro con boca acerada y de hoja ancha, para cortar ladrillos, losas y cualquier material duro. El cincel de tamaño mediano, se emplea para cortar piedra, hacer rozas y agujeros. El cincel acabado en punta, sirve para hacer agujeros en obra, cemento y materiales muy duros.
Imagen: epa en linea













