
Cordel de polvo o bota: va enrollado en un estuche, se emplea para trazar líneas rectas.
Grapa de enlucir: es metálica y sirve para sujetar los listones guía.
Paleta de albañil: instrumento de forma triangular y mango de madera, sirve para igualar los acabados.
Metro plegable: sirve para tomar medidas.
Lápiz de carpintero: sirve para hacer trazos.
Nivel de burbuja: instrumento que lleva en su interior líquido de color y una burbuja. Sirve para controlar la horizontalidad del trabajo.
Si vamos a realizar trabajos de poca envergadura, no es necesario que poseamos todas las herramientas enumeradas. Estas son las que le resultarán imprescindibles: una paleta de albañil, un nivel de burbuja, una llana mediana, listones para hacer el alisado de la base, un cincel mediano de uso general, y un cordel de polvo o bota. Esta última, la bota de albañil, nos será muy práctica tanto para trabajos de albañilería como para empapelar, pintar revestimientos, etc. Está formada por un cordel enrollado en un carrete, ambos introducidos en una caja de plástico o metal. Dicha caja contiene añil en polvo que hace que el cordel esté continuamente impregnado de él. Para trazar una línea recta, se lleva el cordel a cada uno de los puntos de los extremos, se tensa y se suelta de golpe; el cordel da contra la pared, dejando marcada una línea de añil.
Imagen: foromtb













