
Hay algunas ideas que es importante tener en cuenta cuando estamos planificando el dormitorio del nuevo integrante de la familia. Algunas, las más importantes, son medidas de seguridad. Otras son para simplificar las tareas y para hacer del dormitorio del más pequeño de la casa, un lugar agradable y que cumpla la función principal: el descanso del niño. Veamos algunas pautas básicas que nos ayudarán en mucho a esta planificación.
La seguridad es lo primero. Todo lo relativo a la electricidad se debe ajustar a las normas vigentes. Todos los tomas de corriente y enchufes tiene que ajustarse de modo estricto, de forma que sea imposible para el niño introducir objetos en su interior, y en caso de hacerlo la corriente debe cortarse de un modo inmediato. No pueden haber artefactos que el niño pueda jalar y que caigan sobre él, como lámparas o radios.
La calefacción tiene que estar siempre muy bien mantenida, evitando los problemas propios del equipamiento en condición incorrecta. La temperatura no debe ser excesivamente alta ni representar un peligro si el niño la toca.
La cuna tiene que estar alejada de las ventanas y por lo tanto también de las cortinas y elementos de las persianas, que puedan ocasionar algún accidente. En este sentido, es preferible cambiar el sistema de las persianas evitando que queden cuerdas tensas. Las cortinas también pueden ser problemáticas, así que no deben estar al alcance del niño, o al menos no ser accesibles con facilidad. La distancia de la cuna con la ventana también es importante para evitar un exceso de luz, que pueda molestar al niño en su descanso.
Imagen: opendeco.es













